El DANE informó que entre agosto de 2025 y 2026 el desempleo aumentó de 8,6 a 9,4%. Foto Bibiana Ramírez

Las estadísticas del DANE confirman que la política económica del Gobierno del cambio mejoró las condiciones de vida de millones de colombianos y no produjo la tan anunciada debacle.

Por: Iván Posada Pedraza

En el cuatrienio pasado, la tasa de desempleo mantuvo una tendencia constante a la baja hasta julio de este año, trayectoria que se vio interrumpida a causa de dos fenómenos: el terremoto de agosto pasado y el intenso verano que azota a varios continentes desde mayo (Gráfico 1).

El DANE informó que entre agosto de 2025 y 2026 el desempleo aumentó de 8,6 a 9,4% afectando a ciudades como Cali, Pereira y Manizales, las cuales mueven un importante volumen de mano de obra en la industria manufacturera, el transporte, el comercio y el turismo. Según Confecámaras, esta región concentra un importante sector productivo de cerca de 270 mil empresas, de las cuales el 93% pertenecen a la microempresa.

Un segundo factor que contribuyó al incremento del desempleo a nivel nacional fue la disminución de la mano de obra ocupada en el sector agrícola debido al fenómeno de El Niño, traducido en la pérdida de cosechas y ganado, así como la reducción de la actividad pesquera, entre otros impactos.

Este sector es altamente intensivo en mano de obra, ocupa cerca de 3,4 millones de trabajadores y es uno de los que más aporta al total del crecimiento económico total; por lo cual, mínimas pérdidas de empleos en las actividades agropecuarias inciden en el total nacional de desempleo.

Inflación y tasas de intermediación

A partir de 2023, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) presentó un descenso importante que se mantuvo hasta 2025, momento a partir del cual muestra un ascenso hasta septiembre de este año, ubicándose en 6,29% (Gráfico 2).

Tasa de desempleo del DANE

Tasa de desempleo del DANE

Los rubros que más están incidiendo en la inflación son los precios de los alimentos (productos perecederos); en servicios, los arriendos y las cuotas de administración en la propiedad horizontal; y en transporte, el precio de los tiquetes aéreos y las rutas escolares, ítems que se incrementan de acuerdo con el ajuste del salario mínimo (Portafolio, 9 de octubre de 2026, pág. 7).

Las autoridades económicas intentan encontrar el equilibro entre la inflación y la tasa de intermediación bancaria, es decir, el interés con que el Banco de la República (BR) le presta al sector bancario y financiero para que, este a su vez, coloque dichos recursos en las empresas y la ciudadanía.

Es, mas, el Banco de la República acaba de subir esta tasa a 12,25%, alejándola aún más de la meta de inflación que este mismo organismo fijo en 3 y el 4%. Así las cosas, la brecha entre inflación y tasas de interés se expande, tornando poco creíble la meta fijada por la entidad.

Más empleo, más consumo

Una de las medidas más exitosas, pero a la vez duramente criticadas, adoptadas por el Gobierno del cambio fue el incremento del salario vital, concepto emanado de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) cuyo objetivo es garantizar que los asalariados cuenten con una remuneración que les permita laborar y vivir en condiciones dignas.

Los centros de pensamiento económico no dudaron en vaticinar la catástrofe para el país por la supuesta pérdida de empleos y el incremento de la inflación a causa del mínimo vital. A la fecha, las cifras oficiales del DANE refutan dicha hipótesis.

La realidad es que, a través del incremento del salario vital, la generación de empleo en los sectores público y privado y las mayores transferencias económicas a sectores necesitados, millones de colombianos mejoraron sus ingresos y otros comenzaron a recibirlos de forma regular.

Esto aumentó de manera importante la demanda y, a su vez, estimuló la producción para satisfacerla en un proceso ascendente que explica, en parte, el crecimiento económico experimentado en el Gobierno del cambio.

Con los resultados del último trimestre de este año se podrá consolidar el impacto real de estos dos desastres en el empleo, la inflación y en otras actividades económicas como el transporte y el turismo. La pregunta que surge es sobre que sectores se pretende descargar los costos de esta emergencia.

Plan de rescate

Estimaciones iniciales indican que se requiere destinar 0,5% del PIB durante este cuatrienio para superar el impacto económico del sismo. Algunas propuestas del gobierno De la Espriella para obtener estos recursos incluyen, entre otras, aumentar el IVA, elevar la tributación a las personas naturales en un punto por ciento del PIB y realizar recortes en la administración pública por 1,5% de este indicador mediante la liquidación y fusión de entidades estatales –léase, despido de funcionarios–.

Es decir, el empresariado aportaría poco a la superación de esta emergencia, mientras que los asalariados y las clases medias asumirían este costo. En el plano externo, se está proponiendo un empréstito con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la renegociación de los aranceles a las exportaciones colombianas hacia Estados Unidos.

Por el lado del presupuesto nacional, se presentó un proyecto de ley para adicionar $2,7 billones del presupuesto nacional destinados al Fondo Milagro, entidad creada para recaudar recursos del sector privado y de la cooperación internacional, entre otras fuentes.

Por su parte, la reforma tributaria que se presentaría busca eliminar el gravamen a los patrimonios superiores a $3.600 millones para, en teoría, no castigar a las empresas que generan empleo y riqueza en el país.
16 de octubre de 2026
Con información del Semanario Voz

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