Render del proyecto del estadio El Campin. Foto Sencia

El concesionario encargado de administrar y transformar el estadio El Campín se encuentra en el ojo del huracán. Mal estado de la grama, modificación del contrato, cambios en los plazos, diseños y condiciones financieras, entre otras irregularidades, evidencian que el proyecto es leonino

Por: Simón Palacio
@Simonhablando

En la tarde-noche del domingo 1 de febrero se cayó el cielo en Bogotá. Es verdad que las precipitaciones fueron muy fuertes, como se están experimentando en todo el país, pero también es una certeza que en la capital las lluvias hacen parte del paisaje.

Ese día más de treinta mil hinchas de Millonarios se encontraban en el estadio El Campín. El encuentro futbolístico contra el Deportivo Independiente Medellín inició con normalidad, pero se suspendió comenzando el segundo tiempo. La razón fue la fuerte lluvia y el deplorable estado de la cancha. Era un “barrial”.

Aunque el partido se reanudó al otro día y el resultado final fue un aburrido cero a cero, todas las críticas de hinchas, directivos y contados periodistas deportivos se concentraron en Sencia, la concesión privada que desde hace un año largo administra el estadio.

Descanso hasta el 28 de febrero

Los siguientes días fueron un campo de batalla mediática. Con las redes inundadas de críticas, el CEO de la concesionaria Mauricio Hoyos tuvo que salir a dar la cara. Pero fueron tan cuestionables sus explicaciones y soluciones, que la Dimayor aplazó algunos partidos de fútbol en el estadio.

Para la entidad deportiva, una grama en esas condiciones no solo afecta negativamente el espectáculo deportivo, sino que además se corre el riesgo que los jugadores se puedan lesionar de gravedad.

Por supuesto, la reacción fue la esperada. Mientras la alcaldía de Carlos Fernando Galán anunció control y veeduría a la Alianza Público-Privada, APP El Campín, la concesionaria Sencia comunicó que se estaban adelantando acciones de choque como el descanso técnico de la grama, coordinación tanto con los clubes de fútbol como con Dimayor, y la instalación de una mesa de expertos nacionales e internacionales.

Todas las medidas contempladas van hasta el 28 de febrero, fecha en la que será el concierto ‘Festival Pa’ Gozar y Cantar 2.0’, donde se presentarán famosos artistas de música popular como Jessi Uribe, Calibre 50, Pipe Bueno, Paola Jara, entre otros. De las 25 localidades en venta, 12 se encuentran agotadas, es decir, es imposible una hipotética cancelación del evento. Pero la tensión entre fútbol y espectáculos musicales va más allá.

La APP

Firma del contrato de la APP El Campin. Foto IDRD

El génesis de este berenjenal se remonta a 2023 en los últimos meses de la alcaldía de Claudia López. Con bombos y platillos, la administración distrital anunció el 13 de septiembre la transformación del estadio El Campín en un mega complejo deportivo con una inversión presupuestada de 2.4 billones de pesos.

El proyecto expuesto en bonitos renders informó que el nuevo complejo ocuparía un polígono de 174 mil metros cuadrados, donde se ubicarían un nuevo estadio techado, un auditorio para la Orquesta Filarmónica de Bogotá, un edificio deportivo para la práctica de deportes bajo techo, un centro comercial, la nueva sede administrativa del Instituto de Recreación y Deporte, IDRD, y espacio público para la ciudad.

La figura para poner en marcha esa ambiciosa transformación sería la APP y la única propuesta en la licitación vino de Sencia S.A.S., consorcio privado que además de administrar el estadio actual, tiene la responsabilidad de construir todo el proyecto anunciado.

El 7 de junio de 2024, ya en la administración de Galán, se firmó el contrato entre el IDRD y Sencia, con acta de inicio para el 29 de octubre de ese año. No obstante, después de la firma el consorcio cambió su representación legal y el burgomaestre autorizó el 21 de julio de 2025 una modificación del contrato, que solo fue publicado en el Secop el 19 de agosto.

La denuncia fue hecha el 25 de agosto por la concejala Heidy Sánchez, quien cuestionó las razones que llevaron a la modificación. La etapa preoperativa ya no sería de 54 sino de 60 meses; se cambió la retribución financiera para la ciudad; se amplió el plazo para que el consorcio demuestre capacidad económica para cumplir el contrato; se extendió de 12 a 16 meses para la presentación de los estudios técnicos y de detalle de las unidades funcionales, y se extendió el plan de obras de 11 a 14 meses.

“La modificación del contrato de la APP El Campín confirma lo que advertimos: es un negocio lesivo para Bogotá. Cambiaron plazos, diseños y condiciones financieras a favor del concesionario, mientras la ciudad recibe apenas una retribución mínima”, dijo en aquella oportunidad la concejala del Pacto Histórico.

Proyecto inviable

Además, no existía claridad de las empresas que conformaban Sencia. Ante la incógnita, Sánchez también expuso los nombres de los ocho inversores, el origen del capital, la representación legal, el año de creación y la especialidad.

Sin embargo, esta composición se modificó con la entrada en la operación de Corficolombiana, empresa de Luis Carlos Sarmiento Angulo, quien adquirió el 6 de enero de 2026 el 51 por ciento de la concesionaria.

Pero los problemas no terminan allí. El 10 de febrero de 2026, la multinacional ERG International Group, seleccionada para la ingeniería y construcción del nuevo estadio, anunció que está revisando su continuidad en el proyecto. La razón son los cuestionamientos a la viabilidad, plazos y gobernanza del contrato. El enigma es que hasta el momento no hay nada, salvo unos bonitos renders y la operación de sobreexplotación del estadio en megaconciertos.

“Bogotá pierde y el privado gana, esa es la lógica de la privatización que, disfrazada en esa narrativa engañosa, va acabando poco a poco la ciudad y su patrimonio colectivo”, concluye Sánchez.

El argot popular explicaría mejor la situación. Hasta el momento, Sencia no ha hecho nada más que ordeñar al máximo la vaca lechera de El Campín. Una historia que ya tiene plazos. Para el 2029 dicen que entregaran el nuevo estadio.
Con información del Semanario Voz

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