Los productos de la canasta básica serán los más afectados.
La reforma es una avalancha de medidas que reducirán la capacidad de compra, porque derrumban el salario real de los trabajadores.
Por: Carlos Fajardo
El 29 de octubre, el Gobierno nacional, a través de su ministro de Hacienda, presentó el borrador de la reforma de impuestos y medidas fiscales. La propuesta se anunció como un plan de rescate fiscal con la que se busca recortar el gasto público, aumentar los ingresos y ajustar, en teoría, problemas tributarios
La visión neoliberal busca que el Estado se encoja, la carga tributaria disminuya y el impulso del aparato productivo surja de iniciativa privada. Ese modelo, utópico, hace aguas cuando se analiza desde la evidencia.
El salario real será el motor del desarrollo más atascado con la propuesta de reforma tributaria, porque viene a propinarle un grave golpe al ingreso de los trabajadores, en especial de la clase media.
La reforma es una avalancha de medidas que van a reducir la capacidad de compra de los hogares. La primera de las afectaciones es un aumento del IVA que impacta directo a un número de bienes que componen la canasta familiar.
Entre los productos y servicios que serán gravados (si se permite que se apruebe la reforma) se encuentran el café, la harina, la sal, los concentrados, los insumos agrícolas, los vegetales, las hortalizas, las frutas, la internet para estratos 1 y 2, los celulares de bajo costo, en total 105 partidas.
Todos esos bienes, tienen un peso importante en la canasta familiar, y aunque afectan a todos los estratos, del 1 al 4 serán los más impactados por el peso relativo de los alimentos sobre el ingreso mensual.
Más IVA
El incremento al Impuesto al Valor Agregado (IVA) a19% va a impulsar los precios. Es un impuesto indirecto que asume el consumidor y se incluirá en la tirilla de compra. Como los precios se ajustan mucho más rápido que los salarios, se verá una reducción de las cantidades de bienes que pueden adquirir los hogares: de una libra de café a media, por lo que se materializaría una reducción del consumo real y, por tanto, un golpe directo al crecimiento, que a su vez lleva a una reducción de los ingresos de las empresas, impactando la generación de empleo.
Menos empleo, menos ingreso para los hogares y menos consumo, una espiral en caída. Esta reducción de la actividad económica se dará en el contexto de ese aumento de precios por los nuevos impuestos. La estanflación se avecina.
El plan de ajuste también contempla un movimiento hacia abajo en el umbral de declarantes de renta, pasando de 1.090 UVT a 720 UVT, lo que lleva a que trabajadores con ingresos de entre 3.5 y 6 millones de pesos al mes, reporten renta. Como sujetos gravados, tendrán que pagar impuesto según sus condiciones individuales les permitan acogerse a las deducciones de ley. Sin embargo, la reforma también contempla reducir el valor posible para descontarse en rentas laborales y dependientes, aumentando los montos de impuestos a pagar por los ciudadanos de todos los niveles de ingreso. Este sería un segundo golpe al ingreso real del trabajador.
Más aportes para salud
Por otra parte, una de las modificaciones más inexplicables, es la propuesta de aumentar los aportes en salud de los trabajadores, no de los empresarios. Este cambio llevaría a un crecimiento del 40% en los aportes para las personas de entre 2 y 4 Salarios Mínimos Legales Vigentes (SMMLV), e incrementos de hasta el 100% para los ingresos superiores.
Dicho monto es una retención directa de los desprendibles de nómina de los trabajadores, tanto para empleados como independientes, quienes también enfrentan un crecimiento de sus aportes.
El diagnóstico del sector es claro desde hace décadas, es un sistema dominado por privados que, extasiados de codicia, han manejado a sus anchas los recursos de la salud.
No es de extrañar que se haya presentado esta propuesta cuando la actual ministra de Salud es la expresidenta del gremio de las EPS. Este aumento es el tercer golpe al ingreso real de los hogares.
El borrador de la llamada “Ley de Rescate Fiscal” en realidad busca ser un alivio para los altos patrimonios del país, elevando el umbral para recibir carga fiscal, y una liberación del impuesto de renta a grandes inversionistas.
En complemento, la norma incluye levantar el impuesto a los plásticos de un solo uso, beneficio directo a las empresas que más contaminan con ese material, e incluye medidas de normalización de activos omitidos y deudas en impuestos, medidas que favorecen principalmente a grandes evasores de la nación.
Otro golpe
Estas acciones, en la lógica neoliberal, tienen un impacto en el incentivo a la inversión, pero estudios académicos han demostrado con suficiencia que los beneficios tributarios a los grandes capitales se convierten en más capital acumulado y no en inversión del sector real.
Así que estas medidas van en contra de la supuesta normalización fiscal de la nación porque recortan ingresos del Estado; van a aportar más los trabajadores al Estado que los más ricos. Una ley regresiva.
Ahora, hay un grupo de impuestos que el progresismo ha promovido por su carácter favorable en materia de salud pública y redistribución, como el aumento de los impuestos a las cervezas, bebidas azucaradas, cigarrillos y vapeadores, juegos de azar e importación de bienes de bajo valor.
Todas estas medidas son necesarias para desarrollar una función esencial de los sistemas tributarios, dirigir el comportamiento social. Pero, lastimosamente, implementados al tiempo con las medidas en contra del ingreso real, se convierten en un cuarto golpe a los hogares.
El aumento de estos impuestos es necesario, pero redundará en una menor capacidad de compra de los hogares que quedarán atrapados entre cerveza cara y jugo de mango caro. Estos impuestos que promovió el progresismo son necesarios, el absurdo es gravar frutas y verduras igual de duro.
Empresarios afectados
Cuatro golpes al bolsillo del trabajador que van a devastar la capacidad de gasto. El impacto de estas medidas será entre el 9% y 14% de capacidad de compra; es una disminución de los salarios reales. Que contrastado con la propuesta del mismo Gobierno de un aumento del salario mínimo en torno al 8%, va a implicar un empobrecimiento de los colombianos.
Con estas medidas, es más que necesario que la ciudadanía entera levante la voz y se tome los escenarios políticos. Esto es un tema de justicia social, calidad de vida y subsistencia de los hogares.
Y señor empresario, este tema también es con usted, si los hogares se empobrecen, verá como caen sus ventas aceleradamente. El neoliberalismo no le sirve a nadie.
4 de noviembre 2026
Con información del Semanario Voz