Jaime Caycedo en el 21 congreso
Los acontecimientos del Catatumbo muestran el contexto crítico del proceso de Paz Total del gobierno nacional. No son dificultades coyunturales. Perfilan tendencias perversas. Bajo los enfrentamientos entre estructuras armadas, algunas en cese de fuego y otras que han retornado a la ilegalidad, se imponen modalidades violentas de sometimiento con métodos de terror y ejecuciones sumarias de líderes sociales.
Por Jaime Caycedo
Los asesinatos premeditados, dirigidos, situados, expresos, en los domicilios de las víctimas, evocan los procedimientos del paramilitarismo que el ELN alega estar combatiendo. Los firmantes de la paz, activistas de derechos humanos, dirigentes de la Unión Patriótica o del Partido Comunista, miembros de las organizaciones sindicales, agraristas y populares, están siendo sometidos a estigmatización, confinamiento, retención arbitraria, desaparición y eliminación en sus propias regiones.
Estos métodos, copiadas de los manuales de contrainsurgencia no son inocentes. Reproducen el control social territorial mediante la lógica del genocidio, propia del terrorismo de Estado: generan ghettos en los que someten a los pobladores a procedimientos de extorsión, expropiación y despojo.
La lucha contra el paramilitarismo no puede ser el pretexto de unas y otras estructuras armadas para justificar este proceder. Desconocer el papel de un gobierno democrático que brega por avanzar en diálogo y soluciones para la paz, conduce de hecho a renunciar a la vía política. Entre tanto, las Fuerzas Militares carecen de una doctrina y una línea clara para la transición en este claroscuro. La militarización, los operativos de guerra y los bombardeos no son la salida. Hace falta convicción en la implementación plena del Acuerdo Final de Paz con las ahora extintas Farc-Ep, que representa un substrato cierto e institucionalizado de un acuerdo de paz.
Quienes renuncian a la solución política subestiman el contexto internacional con el arribo de Trump a la administración en Washington. El deterioro en regiones fronterizas con Venezuela como Catatumbo y Arauca alienta las ambiciones desestabilizadoras e intervencionistas del imperio. Los planes del capitalismo transnacional de extractivismo salvaje, el papel conspirador de la DEA y la estrategia imperialista de aliarse con las mafias de la droga para mantener pretextos de perturbación locales, buscan nuevas formas de dominio.
El proyecto grotesco de recolonizar a Panamá se inscribe en la idea de balcanizar nuestros territorios, destruir las soberanías nacionales, fragmentar la integridad territorial y las fronteras de nuestra región sudamericana y caribeña.
El movimiento social y popular por la vida y la paz exige la movilización nacional unitaria en defensa de la vida y el derecho de las poblaciones del Catatumbo y demás regiones amenazadas por este perverso proyecto.
Apoyamos la iniciativa de una jornada nacional e internacional de movilización con el Catatumbo el 30 de enero, en solidaridad con la población revictimizada, el cese al fuego multilateral incondicional, con base en el compromiso de las estructuras armadas de respeto, sin excusas, por la población civil no combatiente y su derecho al retorno y salvaguarda de su vida.
* Presidente del Partido Comunista Colombiano
Con información del Semanario Voz