Por: Jaime Caycedo Turriago

La llamada polarización del debate electoral traduce el entrelazamiento de dos crisis del orden estructural de la sociedad colombiana. Una es la crisis del sistema político tradicional frente al cual el gobierno de Gustavo Petro ha realizado un primer intento histórico de ruptura: un sistema fundado en el predominio de una oligarquía que hoy trata de reproducirse como poder en un joven terrateniente, recién naturalizado estadounidense y vinculado al narco paramilitarismo.

Esta transfiguración hace parte de los actuales experimentos de la CIA y el Departamento de Estado para producir títeres latinoamericanos al servicio del supremacismo imperialista.

El plan de la extrema derecha –que se expresa en el rechazo a las reformas y a los cambios de contenido social, en el antipetrismo como castigo electoral en la primera vuelta, en la justificación del genocidio y la impunidad de Uribe como componentes de su propuesta presidencial– tuvo un giro con el bombardeo de Caracas el pasado 3 de enero.

Lo “novedoso” es la intervención abierta del presidente de los Estados Unidos en el proceso presidencial colombiano. Tanto la Doctrina Monroe para el hemisferio, como la nueva estrategia político militar –global de Estados Unidos– incluido su nuevo mapa de América del Norte que cubre de Groenlandia hasta Ecuador, adornan ahora la preferencia electoral de Trump.

Para las y los colombianos es el tránsito de una crisis política con el dilema de cambio o regresión a una crisis nacional; esto es, una amenaza existencial a la independencia, la soberanía, la democracia y la autodeterminación de Colombia.

Está ocurriendo en otros países hermanos. Por eso las y los comunistas llamamos a la movilización nacional de todas las reservas democráticas para enfrentar el reto a la existencia del país como Estado-nación, pueblos, culturas e identidades que no van a someterse jamás al neocolonialismo que propone el capitalismo imperialista en su variante MAGA.

Hay que superar el inmovilismo abstencionista y votar de modo libre como compromiso nacido del pensamiento y la decisión de cada persona. Es un llamado a todos y a todas: las y los trabajadores, artistas, intelectuales académicos, representantes de la cultura, magisterio; empresarios medianos y pequeños, que conforman un vasto conglomerado de capas medias productivas de gran peso social; mujeres, pueblos, diversidades y comunidades de fe que en varias expresiones toman partido por la defensa de la esperanza y de la vida.

Alianza por la Vida como frente unitario, popular y democrático que defiende las reformas sociales, las libertades y la búsqueda de soluciones políticas para la paz con justicia social, representa la avanzada colectiva que nuclea las expresiones de un movimiento real de la sociedad nacional en defensa de su derecho a definir su vida, su gobierno, su futuro y sus cambios en democracia hacia la felicidad humana.

Por eso este 21 de junio en la segunda vuelta presidencial las y los comunistas con el Pacto Histórico, con Iván Cepeda y Aida Quilcué, nos la jugamos por la vida.
Con información del Semanario Voz

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