El canciller cubano, Bruno Rodríguez, ha advertido que una agresión militar de EE.UU. contra la isla provocaría “un baño de sangre” en ambos frentes.

“Una agresión militar de Estados Unidos contra Cuba provocaría una verdadera catástrofe humanitaria, un baño de sangre”, escribió el miércoles el jefe de la Diplomacia cubano en su cuenta de la plataforma X.

Alertó que, en una eventual invasión estadounidense a la isla, una acción por la que abogan halcones estadounidenses que impulsan la hostilidad contra Cuba, “perderían la vida ciudadanos cubanos y estadounidenses”.

Rodríguez dijo que una agresión al país caribeño es “un hecho al que sólo apuestan los políticos que no envían sus hijos y familiares a las guerras”.

Hizo hincapié en que La Habana no representa ninguna amenaza para Washington, por lo que “no existe la menor razón, ni siquiera el menor pretexto”, para que una superpotencia como Estados Unidos agreda militarmente a la pequeña isla, por la “pretensión de unos pocos de cambiar su sistema político o su gobierno”.

Las declaraciones del máximo representante de la diplomacia cubana se dan en un contexto de intensificación de la política agresiva y retórica bélica de la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, contra Cuba.

El magnate republicano calificó recientemente a Cuba como una “nación fallida” y dijo que “abordará el asunto en el momento adecuado”, lo que podría suponer incluso medidas militares.

En este sentido, el viceministro cubano de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, denunció el “esfuerzo visible” de Washington por normalizar la amenaza de agresión contra la isla a través de “diseño comunicacional fríamente calculado”. “Quienes participan en él serían cómplices del eventual baño de sangre”, afirmó el vicecanciller.

Por su parte, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, declaró el miércoles en la red social X que, en más de seis décadas de Revolución socialista, jamás ha salido de este territorio una sola acción ofensiva contra la seguridad nacional de esa nación vecina. “Cuba no amenaza, ni desafía, pero tampoco teme” a EE.UU., dijo.

Desde enero, la Administración Trump ha acumulado más de 240 sanciones contra Cuba y ha reforzado el embargo con nuevas medidas financieras, energéticas y comerciales. La Casa Blanca sostiene que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional estadounidense por sus relaciones con Rusia, China y otros actores hostiles a Washington.

Desde La Habana, el Gobierno cubano presenta las medidas como un intento deliberado de provocar hambre, colapso económico y desesperación social. El canciller Rodríguez ha acusado a Estados Unidos de aplicar una política “genocida” contra la isla.
Con información de HispanTV

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