Aymen Hussein, héroe de la clasificación iraquí en el repechaje contra Bolivia, fue retenido siete horas a su entrada a Estados Unidos. Foto: as.com
Ya nadie frena el conteo regresivo. En unas horas los amantes del fútbol volveremos a ser niños, luciremos esa edad fuera del reloj cuando el balón equivalía al sol, el terreno parecía acoger el universo y los 90 minutos duraban la única eternidad que pretendíamos poseer.
Por: Jorge Ernesto Angulo Leiva
Pero cuesta romantizar este Mundial, mucho más desde un país donde resultará casi imposible disfrutar los partidos, debido a la asfixia energética impuesta por uno de los organizadores, que obtuvo y mantuvo tal condición pese a este crimen y otros más atroces.

El delantero Aymen Hussein fue sometido a siete horas de interrogatorio en el aeropuerto O’Hare de Chicago por una confusión de nombres mientras su delegación intentaba sin éxito lograr su liberación anticipada. Foto: Prensa Libre
«La pelota no se mancha», aseguró Diego Armando Maradona en su despedida de las canchas. La pasión de estas jornadas siempre nos ayuda a olvidar, por un rato, desde las pequeñas hasta las más hondas ruinas humanas, pero esta vez el propio certamen favorece recordarlas.
Este fin de semana dos miembros de la selección iraquí sufrieron una retención cuando ingresaron a Estados Unidos por el aeropuerto de Chicago.
El capitán Aymen Hussein fue víctima de un interrogatorio de siete horas, suspuestamente por una confusión con otro ciudadano de igual nombre, según la endeble excusa de las autoridades. El fotógrafo Talal Salah no podrá inmortalizar en imágenes la segunda incursión de sus compatriotas en esta instancia, pues lo deportaron.
Junto al discurso xenófobo, los autoproclamados policías del planeta emplean su relato antiterrorista en contra del combinado iraní, que luego de tantas idas y venidas decidió asistir, aunque sin borrar de la memoria el ataque a su país.
Quizás le impidan a los jugadores del elenco exhibir mochilas y brazaletes negros en las ceremonias de sus desafíos, como ya los portaron en un amistoso, pero llevarán en el corazón las más de 160 niñas asesinadas en una escuela el 28 de febrero.
Pero antes de sus duelos ya enfrentan obstáculos: su Federación denunció la negación de visas a integrantes del cuerpo técnico y administrativo. Los mayores propiciadores del terrorismo utilizan el hipócrita pretexto de no permitirle a Irán emplear la competencia para introducir efectivos violentos en suelo norteamericano.
De igual manera, una gran cantidad de aficionados escoceses, tras gastar miles de euros en viajes y entradas para seguir el equipo liderado por Scott McTominay, recibieron la noticia de la revocación de la autorización esta para llegar a la tierra estadounidense.
Todas las pinceladas mencionadas, sumadas a las quejas por los elevadísimos precios de boletos, transportes citadinos y alojamientos, le otorgan la razón a quienes mostraron dudas ante la elección de ese territorio como una de las sedes.
Por un lado, muestra un expediente de anfitrión lamentable en eventos futboleros como las Copas Américas, sobre todo por los bochornosos sucesos entre aficionados y fuerzas del orden, previos a la final de 2024 Argentina-Colombia. Por el otro, reitera la práctica másiva de negativas de visado en contiendas deportivas.
Vale preguntarle al presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociación, Gianni Infantino, si le causa arrepentimiento haberle otorgado a su homólogo de la Casa Blanca el «Premio FIFA de la Paz: el fútbol une al mundo». Sabemos con cuánto belicismo actúa ese gobierno en pos de sus intereses, pero ni siquiera es capaz de fomentar una conciliación durante poco más de un mes en la Copa.
Con información de Granma