Manifestación del PCC en el Primero de Mayo de 2025. Foto Fabián Sora
Somos revolucionarios e históricamente hemos luchado por la revolución en Colombia. Colectivamente adelantamos una labor teórica y práctica compleja, como una unidad imprescindible para encontrar los caminos que posibiliten la construcción de una sociedad que supere el capitalismo
Por: Jaime Caycedo Turriago
El debate de ideas nos pone en el escenario la pregunta por la identidad comunista: el papel de las y los comunistas en las luchas populares del presente en Colombia; su aportación y significado en la construcción de una nueva correlación de fuerzas en la realidad política y electoral del país; y la experiencia de un primer gobierno democrático en la historia nacional, cuyas realizaciones exitosas y también sus debilidades son parte de una valoración necesaria.
En especial cuando la extrema derecha intenta hacer retroceder la rueda de la historia apuntalándose en la intervención cada vez más descarada y abierta de la administración Trump, tanto en el proceso electoral presidencial como en los compromisos que le quiere imponer al nuevo gobierno.
En la revolución
Somos revolucionarios e históricamente hemos luchado por la revolución en Colombia. Colectivamente adelantamos una labor teórica y práctica compleja, como una unidad imprescindible para encontrar los caminos que posibiliten la revolución y la construcción de una sociedad que supere el capitalismo, una sociedad socialista.
Nos inspiramos en Marx, en Gramsci, en Lenin; en latinoamericanos como Fidel, Mariátegui, Rodney Arismendi, Florestan Fernandes, René Zabaleta; en colombianos como María Cano, Anteo Quimbaya, Gilberto Vieira, Álvaro Vásquez, Nicolás Buenaventura, Luis Morantes y Édgar Caicedo; también en pensadores no marxistas como Gaitán, Orlando Fals Borda, Gerardo Molina, Camilo Torres Restrepo, Indalecio Liévano y Fernando Guillén, quienes contribuyeron al conocimiento y al compromiso con Colombia. Confesamos todos estos pecados que el nuevo gobierno se propone castigar.
De ellos hemos aprendido que la revolución es cambio de las clases en el poder, que no es tropel ni vandalismo ni terrorismo, y que la violencia la desatan los de arriba cuando intensifican su explotación, su represión y su oposición obstinada a los cambios democráticos indispensables.
Además, aspiramos a seguir contribuyendo a la aplicación creadora del método marxista y la concepción leninista a la compleja realidad colombiana, lo cual no constituye un delito y sí una expresión constructiva del pensamiento crítico permanente y profundo.
En la lucha por la democracia
Uno de los legados leninistas de mayor profundidad y alcance histórico es la lucha por la democracia como conquista de la libertad política y, a partir de ella, del conjunto de garantías que permiten seguir avanzando hacia transformaciones sociales de mayor alcance.
La democratización en lo económico, social, cultural, educativo hace parte de una secuencia revolucionaria de la sociedad. La estructuración de la libertad política en el contexto institucional de la república democrática favorece el pacto social que pone en marcha revoluciones. La libertad política en el sentido leninista implica la intervención permanente, decisoria, directa y eficiente del pueblo en todos los asuntos públicos y en la solución de las contradicciones sociales.
Para la resistencia estratégica y la alternativa que se ha empezado a bosquejar en Colombia, es importante el concepto de Rodney Arismendi y su definición sobre la democracia avanzada como proceso de avanzar en democracia hacia la revolución y el socialismo:
«La democracia avanzada no es un acto, ni el carácter automático de un gobierno. La democracia avanzada es un proceso de combate programático, reivindicativo, que empieza ya, pero que debe seguir mañana, de desarrollo de la lucha de clases en determinadas condiciones, de vigencia de las reivindicaciones, de imposiciones mediante el empuje popular. Desde luego también será un gobierno, si es el gobierno que surge por el triunfo del Frente Amplio. Pero incluso en tal caso, será un proceso».
En el patriotismo antimperialista
Somos internacionalistas y creemos en la solidaridad como la expresión más generosa y profunda de la amistad entre los pueblos explotados, sometidos al bloqueo económico, intervenidos o amenazados de intervención militar por el imperialismo. Reivindicamos el patriotismo antiimperialista inspirado en la visión bolivariana anticolonialista de la unidad de América Latina y el Caribe como la Patria Grande.
De la herencia de Bolívar subrayamos, en este bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá, su visión sobre la contribución de Nuestra América independiente y soberana en el equilibrio y la paz universales; temprana y afortunada anticipación y denuncia del Padre Libertador ante el supremacismo imperialista que pretende imponernos de nuevo la doctrina Monroe.
En la unidad del Pacto Histórico
Venimos de participar, por primera vez, en un gobierno democrático, en el que cuadros –mujeres y hombres– del Partido Comunista pusieron su empeño para hacer avanzar las reformas y garantizar los derechos de las y los trabajadores en las realizaciones del gobierno encabezado por el compañero Gustavo Petro.
En la nueva coyuntura, asumimos la oposición a un régimen de restauración reaccionaria que pretende cobijarse en el Escudo de las Américas y aislar a Colombia de los procesos progresistas en el continente.
Cerca de 13 millones de votantes de la Alianza por la Vida nos están recordando que existe una fuerza real, social, cultural y políticamente significativa para seguir avanzando en un proyecto democrático nacional de equidad, justicia social, ambiental y soberanía. No se trata de crear un “partido” para las elecciones sino un movimiento político y social para la lucha por el poder popular y la dirección del Estado.
El Pacto Histórico nace de un acuerdo político que ha consistido en construir en debate y en diálogo con otras y otros una teoría actualizada de la revolución colombiana que contribuya a forjar la fuerza social necesaria para el cambio. Por eso mismo, trabajamos por la unidad social y la unidad política del Pacto Histórico con la construcción de un influyente Partido Comunista, de fuertes vínculos con el pueblo e impulsor incondicional de la unidad popular.
Reclamamos la mayor unidad en el Congreso del Pacto: sin dogmatismos, sin sectarismos, sin anticomunismos y sin exclusiones. Llamamos siempre al acuerdo político para dar forma articulada a la unidad de convergencias programáticas y el creciente compromiso colectivo, con el fin de recuperar la vía de las transformaciones y las reformas fundamentales en favor de las mayorías nacionales.
17 de julio de 2026
Con información del Semanario Voz