El reporte oficial es de 1.719 personas fallecidas, 5.034 heridas, un número indeterminado de desaparecidos, 434 edificios colapsados y 1.304 edificios con daños potenciales. Para atender la emergencia humanitaria, países de América Latina y Asia han activado un histórico operativo de cooperación sur-sur
Redacción Internacional
El mundo se encuentra conmocionado por las imágenes que llegan de Venezuela. El pasado 24 de junio, el país bolivariano sufrió dos devastadores terremotos que afectaron especialmente a la capital Caracas y al estado costero de La Guaira.
Hasta el momento, el reporte oficial es de 1.719 personas fallecidas, 5.034 heridas, un número indeterminado de desaparecidos, 434 edificios colapsados y 1.304 edificios con daños potenciales, tres centros de salud gravemente averiados y seis en funcionamiento parcial.
Solidaridad de los pueblos
Mientras el pueblo venezolano asume con valentía y esperanza las consecuencias de la emergencia humanitaria de gran escala, la respuesta de los países del Sur Global fue inmediata. Países de América Latina, Asia y otras naciones en desarrollo activaron una de las mayores operaciones de cooperación Sur-Sur registradas en la región.
A Venezuela comenzaron a aterrizar brigadas de rescate, unidades caninas, hospitales de campaña, equipos médicos y toneladas de alimentos no perecederos provenientes de países como Colombia, México, Cuba, Panamá, Ecuador, El Salvador, entre otros. El objetivo es la búsqueda de sobrevivientes que permanecen debajo de los escombros.
La cooperación también llegó desde Asia. China anunció el envío de ayuda humanitaria de emergencia de casi 100 millones de yuanes (14 millones de dólares), discriminados en equipos médicos, alimentos y suministros para las personas damnificadas. Por su parte, India desplegó un hospital de campaña y más de 35 toneladas de insumos médicos y ayuda humanitaria.
Más allá de Estados Unidos
Aunque Estados Unidos anunció la donación de 300 millones de dólares y el despliegue de un amplio operativo logístico, las declaraciones posteriores del presidente Donald Trump dejaron en evidencia que, a pesar de la emergencia humanitaria, lo verdaderamente prioritario para la potencia imperialista es la extracción de petróleo en suelo venezolano.
“Venezuela ha estado fantástica (…) fue una guerra de un día, les dimos una vez y ahora nos llevamos millones de barriles de petróleo (…) están haciendo más dinero ahora que nunca. Fuera de lo que pasó con el gran terremoto que derrumbó edificios, es un país feliz. La gente baila en las calles”, fueron las declaraciones del mandatario estadounidense.
Sin embargo, lo que se vive en terreno es diferente. La presencia simultanea de equipos latinoamericanos, asiáticos y de organismos multilaterales es la manifestación que la respuesta humanitaria en la actualidad no depende de las grandes potencias occidentales.
El gobierno despliega su capacidad
Lo anterior se puede confirmar con la rapidez en que las brigadas internacionales comenzaron a trabajar sobre las zonas devastadas. El apoyo sanitario de Cuba, los hospitales enviados desde India, la ayuda material de China y la coordinación financiera impulsada por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, CAF, consolida otro esquema de solidaridad internacional que rompe con el eje tradicional: países desarrollados-receptores de ayuda.
Por su parte, el gobierno venezolano ha desplegado toda su capacidad operativa para atender la emergencia, con la creación de campamentos transitorios y la planificación de nuevas viviendas destinadas a las familias que perdieron sus hogares.
“Continúan sin descanso las labores de búsqueda y rescate. No vamos a postergar ninguna solución. Seguimos trabajando con esperanza, junto a nuestro pueblo, para proteger vidas, recuperar hogares y levantar a Venezuela”, ha dicho la presidenta encargada Delcy Rodríguez.
5 de julio de 2026
Con información del Semanario Voz