En la conmemoración del natalicio de Simón Bolívar, la senadora del Pacto Histórico, María Eugenia Londoño, reivindicó la figura del Libertador como una bandera vigente en la disputa por el futuro de Colombia.
Por Simón Palacios
Londoño, defensora de la educación pública, vinculó el legado bolivariano con la lucha actual por la educación y la soberanía, afirmando que el pueblo debe defender su libertad con la misma firmeza con la que el Libertador enfrentó al colonialismo. Para Bolívar, sentenció la senadora, “la educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso”, es decir, la primera obligación del poder legislativo debía ser asegurar la formación del pueblo. “Moral y luces son nuestras primeras necesidades”, una frase que resuena con especial urgencia cuando el gobierno entrante ha anunciado el desfinanciamiento de la educación pública, el recorte de las universidades y el regreso a un modelo de privilegio.
Por su parte, el presidente Gustavo Petro encabezó el viernes el retorno de la Espada de Bolívar a la Casa Museo Quinta de Bolívar, en una ceremonia que incluyo un recorrido ciudadano hasta el emblemático espacio patrimonial. El acto marca el regreso de uno de los símbolos históricos más importantes del país al lugar donde permaneció durante décadas, luego de que en 2022 fuera trasladada a la Casa de Nariño por decisión del mandatario. Petro ha señalado que este regreso busca preservar el valor patrimonial de la espada y mantenerla como un símbolo abierto a la ciudadanía. El presidente también estableció una conexión entre el proyecto bolivariano y la integración latinoamericana, advirtiendo que la unión de los pueblos de la región sigue siendo una tarea pendiente.
En un contexto donde el nuevo gobierno ha anunciado el cierre de embajadas, la alineación con Washington y el desmonte de las reformas sociales, las palabras de la senadora Londoño y el acto simbólico del retorno de la Espada de Bolívar adquieren una dimensión política profunda. La frase del Libertador que dice “la América está en la cuna y el sueño de los libertadores” resuena como un recordatorio de que la construcción de una patria grande, justa y soberana es una tarea que las nuevas generaciones deben continuar. Bolívar no es un muerto que se honra, es un combatiente que se convoca. La disputa por la memoria del Libertador es, en el fondo, la disputa por el sentido del país que queremos construir.
24 de julio de 2026