Maurizio Acerbo, secretario general de Rifondazione Comunista

Rifondazione Comunista prepara su regreso a las elecciones generales italianas con su propio símbolo, la hoz y el martillo, después de dos décadas de dificultades para recuperar una presencia electoral propia.

Rifondazione ha logrado formar un grupo propio en el Senado con la ayuda del senador Andrea Crisanti, que ha dejado temporalmente el grupo parlamentario del PD para facilitar la operación. Esto permitirá al partido sortear las nuevas dificultades para presentarse a las elecciones.

Al mismo tiempo, su regreso plantea el reto de cómo construir una candidatura común contra el Gobierno de Meloni sin que las organizaciones participantes tengan que renunciar a su propia identidad.

«Continuaremos trabajando para devolver a las papeletas electorales, después de veinte años, el símbolo histórico de los comunistas y socialistas italianos», ha señalado Acerbo, secretario nacional de Rifondazione, al anunciar la constitución del grupo en el Senado.
Una maniobra para sortear las barreras electorales

La operación tiene su origen en la nueva legislación electoral italiana, que endurece las condiciones para presentar candidaturas y eleva las exigencias de recogida de firmas para las formaciones que no cuentan con representación parlamentaria. La norma establece un requisito de hasta 6.000 firmas por circunscripción, una barrera que dificulta especialmente la participación de partidos con menor implantación institucional.

Para sortear este obstáculo, Rifondazione ha contado con Andrea Crisanti, senador elegido en las listas del PD en 2022 y conocido por su trayectoria como microbiólogo durante la pandemia de COVID-19. Crisanti abandonó el grupo parlamentario demócrata para incorporarse al Grupo Mixto y facilitar la constitución de una componente vinculada a Rifondazione y a Open Sinistra FVG.

El mecanismo permite reducir las firmas necesarias para presentar las listas de unas 6.000 a 1.500 por circunscripción, según las informaciones publicadas sobre la operación.

Acerbo ha agradecido la colaboración del PD, así como la del propio Crisanti, la de Peppe De Cristofaro, dirigente de Alianza Verdes e Izquierda (AVS), y la de Furio Honsell, representante de Open Sinistra FVG. El secretario de Rifondazione considera que la participación electoral es un derecho democrático y denuncia que las nuevas exigencias discriminan a las fuerzas políticas que no están ya presentes en las instituciones.

El partido, además, ha anunciado su adhesión a los recursos judiciales presentados contra la legislación electoral, a la que considera antidemocrática e inconstitucional. La maniobra parlamentaria no supone, por tanto, una aceptación de la nueva normativa, sino una vía para intentar garantizar su participación mientras combate las restricciones por otras vías.

Recuperar una identidad política propia

La iniciativa tiene una dimensión que trasciende los trámites electorales. Rifondazione aspira a recuperar la visibilidad de una tradición comunista que durante décadas tuvo una importante presencia en la política italiana, pero que ha sufrido una prolongada fragmentación y una pérdida de representación institucional.

Acerbo reivindica expresamente las figuras de Antonio Gramsci y Enrico Berlinguer como referencias históricas de la organización. Su objetivo es que la hoz y el martillo vuelva a aparecer en las papeletas, sin que la participación en una alianza más amplia obligue al partido a renunciar a sus propias siglas.

El dirigente comunista ha defendido que no existe motivo para considerar excepcional la presencia de ese símbolo, recordando que Hermanos de Italia, el partido de Meloni, mantiene la llama vinculada históricamente al Movimiento Social Italiano (MSI).

La cuestión de la identidad electoral ha sido, precisamente, uno de los obstáculos para una posible convergencia con AVS. Ambas organizaciones han mantenido conversaciones, pero la exigencia de Rifondazione de conservar su emblema ha dificultado el acuerdo, ante la negativa de la coalición ecologista y de izquierdas a modificar el suyo.

La colaboración parlamentaria con el PD permite ahora a Rifondazione avanzar en su estrategia sin resolver todavía esa disputa.

Un frente contra Meloni que aún debe construirse

La operación se produce en un momento de negociaciones para articular una alternativa electoral al Gobierno de Meloni. Este viernes está previsto un primer encuentro entre Schlein (secretaria general del PD), el presidente del Movimiento 5 Estrellas, Giuseppe Conte, y los dirigentes de AVS, Angelo Bonelli y Nicola Fratoianni. La reunión servirá para abordar los próximos pasos en la elaboración de un programa común y delimitar el perímetro de una posible coalición.

En este contexto, la incorporación de Rifondazione al horizonte de una posible candidatura común genera resistencias dentro del propio PD. Las declaraciones de Acerbo sobre las expresiones de apoyo a Hamás han provocado críticas entre dirigentes demócratas y han dado argumentos a quienes cuestionan la conveniencia de ampliar la coalición hacia la izquierda comunista.

El episodio muestra que la construcción de una alternativa a Meloni no depende únicamente de sumar siglas. También exige resolver diferencias políticas que afectan a la definición del programa y a los límites de la alianza.

Acerbo, por su parte, sostiene que su partido quiere contribuir a lo que denomina un «frente por la Constitución», sin renunciar a su autonomía. La colaboración con el PD constituye un paso concreto en esa dirección, aunque no equivale a un acuerdo electoral cerrado. El desafío para Rifondazione consiste en recuperar una presencia política propia y, al mismo tiempo, contribuir a una alternativa capaz de disputar el Gobierno a la derecha. Para el conjunto de la izquierda italiana, la cuestión sigue siendo cómo construir una fuerza suficientemente amplia para derrotar a Meloni sin convertir la unidad electoral en una suma de siglas carente de acuerdos políticos sólidos.
28 de octubre 2026
Con información de Mundo Obrero

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