El Gobierno nacional participó en el Foro, a través del ministro de Minas y Energía, Edwin Palma. Foto MinMinas

El foro sobre las condiciones laborales en el sector minero-energético fue un encuentro que permitió a Gobierno, trabajadores y la Organización Internacional del Trabajo avanzar de manera concertada hacia la transición energética

Por: Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

La necesidad de sacar de los ámbitos sindicales la discusión sobre las condiciones laborales de los trabajadores afectados por la transición energética, es uno de los retos que planteó el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, en el Gran Foro sobre las Condiciones Laborales en el Sector Minero Energético, realizado el 21 y 22 de mayo, en Bogotá.

El evento, al que asistieron alrededor de 200 trabajadores de entidades estatales de este sector, fue organizado por Sintraminerales, organización integrada por trabajadores de la Agencia Nacional de Hidrocarburos; la Agencia Nacional de Minerales; la Comisión de Regulación de Energía y Gas, CREG; la Unidad de Planificación Minero Energética, UPME; y el Instituto de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas para las Zonas no Interconectadas, IPSE.

El sindicato que cuenta con 250 afiliados, mediante negociación colectiva logró espacios de capacitación de la mano de obra en el país, para que se adecúe a las nuevas condiciones que producirá la transición energética.

“En el pliego de peticiones propusimos hacer un foro nacional de los trabajadores del sector minero-energético, todos los años. En este vamos a discutir lo que es la transición energética y lo que va a suceder con esos trabajadores y cómo vamos a cualificarlos para que no vayan a ser desempleados. Porque una cosa es que vayan saliendo de a 10 trabajadores y otra cosa que salgan 3000 o 4000.

“Por ejemplo, si acabamos con la industria del carbón, es decir, todo lo que es la minería del carbón, estamos hablando de 600 mil o 700 mil empleos”, explicó a VOZ William Lozano, fiscal nacional de Sintraminerales.

Una realidad cambiante

“La Organización Internacional del Trabajo, OIT, ha dicho que la transición va a destruir muchos empleos, pero va a generar muchos más. ¿Dónde están las organizaciones sindicales pensando en esos trabajadores? Hay 160 mil técnicos, técnicas y tecnólogos en el país trabajando en la transición, pasamos de 4 megavatios a 4 gigavatios de energía, es decir, un crecimiento del 2000% de la energía solar”, indicó Edwin Palma para mostrar lo avanzado que va el proceso en Colombia.

Sobre el debate planteado, el abogado laboralista Carlos Andrés Dussan, comentó que es una discusión similar a la que se dio hace algunos años con el teletrabajo: “Trabajo en casa, trabajo remoto, trabajo autónomo, trabajo a domicilio, que son figuras que a pesar de que haya habido un avance en términos reales, hay que decir que la ley no ha resuelto del todo este tipo de situaciones”.

Agregó que el mundo está cambiando, así como el derecho y que el medio ambiente exige otro tipo de producción, de sistemas de producción, lo que impacta fuertemente las relaciones laborales y la relación del mundo del trabajo con el ambiente.

En consecuencia, anotó: “La negociación colectiva es la única herramienta para que haya trabajadores y sindicatos del sector que puedan abrir y desarrollar esta discusión. En esto Marx tenía razón, en que el Estado se desarrolla en la medida de que sus fuerzas productivas tienen la capacidad de transformarlo. Si hoy los sindicatos tienen la capacidad de imponer su postura, de construir su postura, de desarrollar su postura, seguramente eso se va a ver reflejado en que el Estado pueda avanzar en términos de transición”.

Aportes de la OIT

En su intervención en el Foro, Óscar Cardona, coordinador nacional de transición justa y empleos verdes de la OIT, habló sobre las visiones de ese organismo sobre el tema.

En primer lugar, señaló que las consecuencias del cambio climático ya no se pueden detener, solo es posible mitigar sus efectos y que aunque Colombia no es un gran generador de CO2, sí es uno de los más afectados.

Explicó que las comunidades indígenas, por estar todo el tiempo en relación directa con la naturaleza, serán quienes más sufrirán los efectos del cambio climático, pero que, a la vez, crecerán empleos relacionados con temas forestales, cuidado del agua o protección de ecosistemas.

Por lo contrario, los trabajos más afectados o que se destruirán serán los relacionados con la contaminación como los de minería y motores de combustión. En este tópico surgen definiciones de nuevos empleos: “Si una persona que trabaja con motores de combustión toma la decisión de aprender sobre vehículos eléctricos y empieza a formarse y cambiar la manera de trabajar, esa persona va a sustituir su empleo. Eso es lo que se llama un empleo sustituido”, ejemplificó Cardona.

También evidenció lo que serán los empleos redefinidos, como los conductores de vehículos de carga con motores diésel a quienes les pondrán camiones con motores eléctricos. Son poco lo que necesitan aprender para continuar laborando.

En conclusión, perderán los empleos quienes no avancen el desarrollo de competencias laborales.

Más allá de lo laboral

En el mismo sentido y para destacar la importancia del evento, Lozano ejemplifica con el petróleo: “Los vehículos que se vendieron en Colombia el año pasado fueron 254 mil. A gasolina y diésel fueron 165 mil; se vendieron 67 mil híbridos eléctricos y 21 mil eléctricos puros. Entonces, estamos hablando de que ha venido un crecimiento, en este momento estamos diciendo más o menos del 35% entre carros híbridos y carros eléctricos. Quiere decir que muy pronto, unos 10, 15 años, el consumo de petróleo por automotores va a ser muy bajo”.

Con base en el mismo contexto socioeconómico, el ministro Palma prosiguió explicando que hay una redefinición del mundo minero-energético y que el Gobierno nacional ha planeado esa transición.

Por consiguiente, dijo que la responsabilidad de las organizaciones sindicales, en un mundo donde la transición llega con o sin la participación de los trabajadores, es el conocimiento y la comprensión del tema para que se renueven o se avance en los contenidos de las negociaciones colectivas que, además, deben ser sectoriales.

“El acuerdo sectorial del sector minero-energético tiene que incluir el tema de la transición energética, de la equidad de género y nuevos contenidos de la negociación colectiva, es decir, el sindicalismo del futuro. No es un sindicalismo que piense solo en sus miembros o en sus afiliados, sino en las grandes transformaciones que requiere el país y el mundo”, expresó el jefe de la cartera de Minas y Energía.

Para mostrar algunas transformaciones, el ministro comentó que, según el DANE, en el país la economía verde ha aportado 197 mil nuevos empleos entre los que hay consultores de granjas solares, operadores de energía eólica y desarrolladores de energía geotérmica.

Huella de la extracción de carbón en La Jagua de Ibirico, Foto archivo

Una realidad cambiante

“La Organización Internacional del Trabajo, OIT, ha dicho que la transición va a destruir muchos empleos, pero va a generar muchos más. ¿Dónde están las organizaciones sindicales pensando en esos trabajadores? Hay 160 mil técnicos, técnicas y tecnólogos en el país trabajando en la transición, pasamos de 4 megavatios a 4 gigavatios de energía, es decir, un crecimiento del 2000% de la energía solar”, indicó Edwin Palma para mostrar lo avanzado que va el proceso en Colombia.

Sobre el debate planteado, el abogado laboralista Carlos Andrés Dussan, comentó que es una discusión similar a la que se dio hace algunos años con el teletrabajo: “Trabajo en casa, trabajo remoto, trabajo autónomo, trabajo a domicilio, que son figuras que a pesar de que haya habido un avance en términos reales, hay que decir que la ley no ha resuelto del todo este tipo de situaciones”.

Agregó que el mundo está cambiando, así como el derecho y que el medio ambiente exige otro tipo de producción, de sistemas de producción, lo que impacta fuertemente las relaciones laborales y la relación del mundo del trabajo con el ambiente.

En consecuencia, anotó: “La negociación colectiva es la única herramienta para que haya trabajadores y sindicatos del sector que puedan abrir y desarrollar esta discusión. En esto Marx tenía razón, en que el Estado se desarrolla en la medida de que sus fuerzas productivas tienen la capacidad de transformarlo. Si hoy los sindicatos tienen la capacidad de imponer su postura, de construir su postura, de desarrollar su postura, seguramente eso se va a ver reflejado en que el Estado pueda avanzar en términos de transición”.

Aportes de la OIT

En su intervención en el Foro, Óscar Cardona, coordinador nacional de transición justa y empleos verdes de la OIT, habló sobre las visiones de ese organismo sobre el tema.

En primer lugar, señaló que las consecuencias del cambio climático ya no se pueden detener, solo es posible mitigar sus efectos y que aunque Colombia no es un gran generador de CO2, sí es uno de los más afectados.

Explicó que las comunidades indígenas, por estar todo el tiempo en relación directa con la naturaleza, serán quienes más sufrirán los efectos del cambio climático, pero que, a la vez, crecerán empleos relacionados con temas forestales, cuidado del agua o protección de ecosistemas.

Por lo contrario, los trabajos más afectados o que se destruirán serán los relacionados con la contaminación como los de minería y motores de combustión. En este tópico surgen definiciones de nuevos empleos: “Si una persona que trabaja con motores de combustión toma la decisión de aprender sobre vehículos eléctricos y empieza a formarse y cambiar la manera de trabajar, esa persona va a sustituir su empleo. Eso es lo que se llama un empleo sustituido”, ejemplificó Cardona.

También evidenció lo que serán los empleos redefinidos, como los conductores de vehículos de carga con motores diésel a quienes les pondrán camiones con motores eléctricos. Son poco lo que necesitan aprender para continuar laborando.

En conclusión, perderán los empleos quienes no avancen el desarrollo de competencias laborales.

Beneficios y derechos

La participación de los trabajadores será fundamental para construir consensos hacia una transición energética justa. Foto MinMnas

Comentó lo que serán los desalineamientos sectoriales, como es que la pérdida de empleos puede afectar diferentes sectores de la economía. Es decir, quienes pierdan sus empleos en carbón, no necesariamente serán reemplazados en otro tipo de minería -cobre u oro-, o en labores de energía renovable, podrán desplazarse hacia la agricultura o el turismo.

Expuso lo que para la OIT es la transición justa: maximizar oportunidades sociales y económicas de la acción climática; respetar los principios y derechos laborales; minimizar y gestionar los desafíos del mundo laboral a través del diálogo social e involucrar a todos los sectores económicos.

Y aquí surgen grandes problemas: “Los vacíos de protección social en Colombia están atados a la formalización. De hecho, hemos descubierto en La Guajira y Cesar que los niveles altos de formalización son una barrera para la transición, porque nadie se quiere ir de un sector en donde tiene formalidad a uno en el que hay informalidad”, indicó el representante de la OIT.

Por otra parte, Susana Barría Martínez, integrante de la Internacional de Servicios Públicos, federación que incluye a trabajadores del sector energético, que ha estado trabajando con sindicatos de este sector a través de la coordinación intersindical para una transición energética justa y pública, expresa que la perspectiva de la Internacional en el debate está enfocada hacia los derechos laborales, la protección de lo público y del bien común.

En ese sentido, para Susana Barría: “Una transición justa es aquella que no solamente busque tener un modelo económico que sigue siendo el de hoy, que ha creado la crisis, que es el sistema capitalista con políticos neoliberales que ponen los beneficios por encima de los derechos; sino que entra en ese debate de cómo volver a pensar el modelo económico para ir llevando una transición, que también responda a necesidades de justicia social”.

Otros sectores a tener en cuenta

Con todos los elementos expuestos, el abogado Carlos Dussan hizo énfasis en las transformaciones que sufre la negociación colectiva y los cuatro escenarios: el escenario singular, entendido como la confrontación obrero-patronal, es decir, con base en las particularidades de su empresa; el escenario de orden territorial,  “porque en el territorio del Cesar, La Guajira o el Huila se encuentran varias empresas con varias relaciones laborales, con varias posibilidades”; el escenario sectorial, que recoge a todo el sector minero energético; y otro escenario relacionado con los trabajadores y las trabajadoras con el Estado: “Porque la discusión de la transformación minero-energética y de las nuevas energías también impacta el sector de la salud, el sector de la educación, entonces, cuando los trabajadores del sector de la educación negocian en materia sectorial hablan de educación, pero solo en la mesa nacional un tema se relaciona con el otro”.

Accesos a la energía

Para Susana Barría, en las discusiones en el ámbito energético también se deben incluir temas relacionados con pobreza energética: “Tenemos que pensar un sistema que asegure universalidad del acceso a la energía, que no sea un costo que haga que solamente unos pocos puedan tener el acceso a la energía necesaria para el desarrollo humano. Pero eso no se limita solamente al sector energético, sino que también tenemos que pensar una transición justa en la que los otros servicios públicos también se refuerzan, se amplían para que se pueda tener una respuesta a los impactos del cambio climático que hacen que haya escasez de agua, y si no tenemos un servicio público de agua, sino privatizado, no vamos a poder tener una respuesta social que permita asegurar que hay justicia dentro del acceso a esos bienes necesarios”.

Agregó que, a la hora de buscar recursos para la transición, se debe tener en cuenta una justicia tributaria, es decir, que paguen más impuestos quienes más tienen: “Hay que controlar la evasión fiscal, asegurar que las compañías privadas que tienen más recursos paguen la tributación necesaria a los Estados donde están produciendo riqueza, asegurar que tenemos las entidades públicas que pueden recobrar esos recursos”.

Finalmente, Nelson Ramos, presidente de Sintraminerales, luego del Foro comentó que los asistentes lograron entender la complejidad del asunto: “Y que la mirada centralista es muy diversa y muy diferente a la mirada desde las regiones. La diferencia es que en las regiones ellos sufren condiciones de lo relacionado con el sector extractivo, nosotros aquí solo percibimos los efectos de la misma”.

Acerca de las posibilidades de seguir construyendo una transición con la voz de los trabajadores, el presidente del sindicato afirma que no es posible si llega un gobierno que le dé prelación al capital, “que les dé prelación al empresario, que le dé prelación a las utilidades, a las ganancias del capital. No hay ninguna oportunidad de justicia y de garantía de derechos en la transición, de que esos trabajadores tengan alguna oportunidad de mantener su bienestar y sea efectivo en el sostenimiento de sus derechos laborales. La única oportunidad lo hay en un gobierno progresista”.

Con el actual Gobierno se ha avanzado en la sustitución de fuentes de energía. Foto MinMinas

Con información del Semanario Voz

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