Foto Equipo de Comunicaciones Gabo Becerra
La campaña presidencial ha entrado en un terreno preocupante. Desde la derecha, y en particular desde el uribismo, se insiste en la vieja estrategia de sembrar miedo y desinformación. En contra de Iván Cepeda se repiten acusaciones sin sustento, insinuaciones graves y el ya conocido señalamiento de “comunista”, como si esto fuera un delito o una amenaza.
Editorial 3313
Cepeda ha tenido una trayectoria pública amplia, que incluye su paso por la Juventud Comunista, el Partido Comunista y luego su participación en procesos democráticos como la Alianza Democrática M-19, el Polo Democrático y el Pacto Histórico. Sin embargo, ese recorrido es manipulado para construir una narrativa de peligro que busca deslegitimar su liderazgo y sembrar temor en la ciudadanía.
Estos señalamientos no son inocentes. Estigmatizar a quienes han militado en la izquierda ha sido antesala de la violencia política. Basta recordar el exterminio de la Unión Patriótica, con más de 6.000 militantes asesinados, y el crimen de Bernardo Jaramillo Ossa, que aún resuena como símbolo de ese genocidio continuado.
Por eso resulta grave que hoy se lancen acusaciones temerarias, incluso insinuando responsabilidades en hechos como el asesinato del precandidato Miguel Uribe Turbay. Frente a ello, Iván Cepeda ha respondido con claridad: que las denuncias se presenten ante la justicia y se sustenten con pruebas. En un Estado de derecho no caben los rumores ni la incitación al odio.
La campaña de Iván Cepeda sigue sumando apoyos y abre un nuevo momento político. El movimiento En Marcha, junto al exministro y excandidato Juan Fernando Cristo, anunció su respaldo a través de un acuerdo programático. No es un gesto menor. Se trata de una convergencia que recoge tradiciones distintas, pero que coincide en lo esencial: defender la democracia, avanzar en las reformas sociales y construir un país más justo.
Adicionalmente, la candidatura de Iván Cepeda sigue creciendo en respaldo ciudadano, incluso en Antioquia, considerada la cuna del uribismo. Cerca de 195 organizaciones sociales y más de 2.000 líderes, defensores de los derechos humanos y sindicalistas hicieron pública su adhesión a la campaña del Pacto Histórico. Es una señal clara del apoyo que se viene consolidando.
A diez semanas de la próxima cita electoral, toda nuestra acción política debe concentrarse en la campaña presidencial de Iván Cepeda y Aída Quilcué. Desde el Partido Comunista Colombiano asumimos este momento con responsabilidad. El objetivo es ganar en primera vuelta. Eso implica fortalecer la unidad del Pacto Histórico, ampliar la convergencia con sectores democráticos y llevar el mensaje de la Alianza por la Vida a cada rincón del país.
Las tareas son precisas. Hay que organizar comités de campaña en todos los territorios, integrando liderazgos sociales y políticos, con un carácter amplio y unitario. También es clave impulsar comités sectoriales que conecten con las luchas del campesinado, las mujeres, las juventudes, los trabajadores y otros sectores sociales. Así como la construcción de un gran voluntariado nacional, capaz de movilizar, convencer y cuidar cada voto.
No se trata de estructuras formales, sino de espacios vivos de acción política que permitan crecer, sumar y garantizar la victoria.
Con información del Semanario Voz