Como dirían los y las abuelas, en la vida todo se devuelve. La familia Valencia, históricos terratenientes del Cauca, nunca pensaron que una indígena que representa la historia de lucha por la tierra en este departamento fuera a ser parte fundamental del proyecto político que está cambiando para bien a Colombia. Aída Quilcué es la fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda por del Pacto Histórico.

Editorial 3311

Que sea ella la vicepresidenta tiene un triple significado: primero, es el mensaje de inclusión y reconocimiento del pluralismo cultural y étnico de la que está compuesta la esencia de nuestra nación; segundo, reafirma una de las tres revoluciones que plantea Iván Cepeda para el siguiente gobierno de izquierda y progresista, que es la democratización de la tierra para el pueblo campesino, indígena, negro y mestizo; tercero, es la voz de la mujer trabajadora, campesina y luchadora.

Paloma Valencia representa el desprecio de su familia a los indígenas del Cauca y ahora se le devuelve la historia, no en forma de venganza, sino en forma de cambio con identidad territorial, social y cultural, que es en esencia lo que representa Aída Quilcué. Quintín Lame, grande, luchador, pensante e insurgente, vuelve a la lucha contra los terratenientes no solo del Cauca, sino de toda Colombia, a través de Aída.

Después del 8 de marzo, el Pacto Histórico quedó con una enorme responsabilidad y es unir a todas las fuerzas que se comprometen con el cambio y las reformas mediante el programa de “Las tres revoluciones para una Colombia potencia mundial de la vida”.

La designación de Quilcué reinicia un ciclo en la lucha política electoral que el Pacto Histórico asume hacia la primera vuelta presidencial, marcado por los resultados victoriosos, aunque no suficientes en lo que tiene que ver con el Senado. “Somos mayoría en Colombia; aun así, debe mantenerse la propuesta de un Pacto Social por la Vida en favor del progreso real y de la apertura de oportunidades para todas las familias colombianas, sin excepción”, ha reafirmado el presidente Gustavo Petro. Se debe celebrar los resultados legislativos del pasado domingo, pero debemos acudir a la cordura política y darnos a la tarea inmediata de reiniciar el frente amplio, basado en el Pacto Social por la vida, para asegurar el triunfo en primera vuelta.

La fórmula Cepeda-Quilcué es una candidatura que nace de la lucha: Iván desde muy joven en el movimiento estudiantil, pasando por los derechos humanos y reafirmándose en su compromiso por la paz con justicia social; y Aída, desde pequeña al lado de su pueblo en lucha, pasando por la guardia indígena, gobernadora de su pueblo, responsable de derechos humanos de las organizaciones indígenas, representando y reivindicando los derechos de la mujer indígena y como senadora de la república apoyando al gobierno y al pueblo en la reforma laboral, de salud y pensional. Ambos representan un modelo de vida caracterizado por la coherencia y el amor por el pueblo.

Avanzamos, pero nos queda un trecho hacia la presidencia lleno de retos y complejidades. Para ganar en primera vuelta, hay que reforzar el trabajo, la lucha y ampliar el espectro de fuerzas democráticas por el cambio.
Foto Equipo de Comunicaciones Iván Cepeda
Con información del Semanario Voz

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