Foto Linda Collazos – Jóvenes con Cepeda

La conmemoración del 8 de marzo es una oportunidad para examinar la situación de las mujeres trabajadoras, visibilizar las brechas de género que persisten y recordar las reivindicaciones históricas que han allanado el camino hacia los derechos y garantías que hoy disfrutamos. Esta fecha se contextualiza en una ola de reivindicaciones que incluyen el derecho al voto femenino, los derechos laborales y la firme oposición a la guerra, así como una ferviente lucha por la paz.

Editorial 3310

El Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras coincide este año con la contienda electoral, la cual nos permitirá reivindicar el derecho a ejercer nuestra ciudadanía y votar por las listas del Pacto Histórico a Cámara y Senado y por el candidato a la presidencia, Iván Cepeda Castro; lo que significa consolidar la democracia, la paz y visibilizar la representación política de las mujeres. Nuestro voto será decisivo en la defensa de los cambios y reformas que han favorecido a las mujeres, para ampliar los derechos políticos, sociales, sexuales y reproductivos.

El Gobierno del Cambio ha priorizado la equidad de género como eje de su agenda. Por ejemplo, se creó el Ministerio de Igualdad y Equidad, una institución dedicada a articular políticas para el empoderamiento de las mujeres, diversidades de género y grupos históricamente marginados. Este ministerio ha impulsado el Sistema Nacional de Cuidados, reconociendo el trabajo no remunerado que recae mayoritariamente en las mujeres y liberando tiempo para su autonomía económica y personal.

Además, en el sector rural —donde muchas mujeres enfrentan desigualdades extremas— en los últimos tres años se han entregado y formalizado más de 112 mil hectáreas de tierra a campesinas, un hito en justicia agraria con enfoque de género que supera cuatro veces los esfuerzos de gobiernos anteriores. Estas adjudicaciones no son solo números: representan acceso a la propiedad, independencia económica y un paso hacia la paz territorial.

Se ha implementado y desarrollado una política nacional de derechos sexuales y reproductivos con enfoque diferencial y de género; en 2024, a más de 56 mil mujeres se les garantizó el derecho a un aborto legal y seguro (informe de Profamilia). Asimismo, hubo una reducción del 15 % de embarazos de niñas y adolescentes, y licencia menstrual para trabajadoras con periodos incapacitantes.

El ejercicio del voto consciente fortalecerá la lucha contra la violencia política hacia las mujeres, su autonomía económica y la financiación estatal de proyectos.

Por lo anterior, se obliga al Estado a destinar recursos a los partidos para la formación y promoción de las mujeres, el reconocimiento del trabajo del cuidado, la reducción de semanas de cotización pensional a las mujeres que hayan tenido hijos e hijas, el derecho a una salud plena, reducir el riesgo de desarrollar enfermedades como la endometriosis o disminuir su gravedad a partir de tratamientos preventivos. Desde el Gobierno y las organizaciones sociales se debe luchar contra el racismo, la misoginia, contra toda forma de discriminación y estar alertas en la defensa de la igualdad y por la justicia social.

En las elecciones de 2026, el voto consciente de las mujeres será un gran catalizador y nos permitirá ponernos al frente del complejo debate sobre la reforma a la salud como un bien público, para todas y todos, especialmente en la lucha y alcance de los derechos sexuales y reproductivos. También permitirá garantizar la continuidad de políticas que prioricen agendas por los derechos de las mujeres y de género, como las que impulsan la autonomía económica, la participación política y el derecho a una vida libre de violencias.

La representación femenina en el Congreso ha crecido gracias a cuotas de género, pero aún es insuficiente (alrededor del 30%). Es urgente elegir a más mujeres de izquierda y progresistas para ampliar la representación política en corporaciones públicas.

Este 8 de marzo las mujeres votaremos a Senado y Cámara de Representantes por los y las candidatas del Pacto Histórico, un Congreso democrático con rostro y cuerpo de mujeres. Y, el 31 de mayo, por el candidato a la presidencia Iván Cepeda Castro.
con información del Semanario Voz

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